Mucha, mucha policía…

Hoy quiero hablar de novelas policíacas, pero no en general, sino de una clase de ellas que a mí me gusta casi más por sus otras características que por el caso que se resuelve en cada libro. No me refiero a los policías e investigadores clásicos, como  Hércules Poirot,  Sherlock Holmes, Auguste Dupin  o el comisario Maigret, todos ellos estupendos, por supuesto. Tampoco me refiero a la abundante  novela negra nórdica, que al principio me entusiasmó y ahora ya estoy un poco saturada. Y no hablo tampoco de aquéllas protagonizadas por abogados, periodistas, etc, sino únicamente por “miembros de la ley y el orden”.

Me refiero a una serie de novelas que tienen unas características comunes: los casos investigados en cada una son independientes, pero existe una línea que se va siguiendo de una a otra, que es la vida personal del policía protagonista. Esta vida privada es una parte muy importante en estas novelas, y tiene continuación en la siguiente. Así, a lo largo de diferentes casos, seguimos las vicisitudes de la vida familiar del investigador, de sus hijos, de su esposa, de sus subordinados, sus aficiones,  dónde viven y qué lugares frecuentan… En estas novelas, además, es muy importante la ciudad donde se desarrolla la acción, dan multitud de datos sobre sus calles, sus bares, sus plazas e incluso sobre su transporte público. Y también son importantes las costumbres del protagonista, lo que come, lo que bebe, lo que lee…  Son novelas policíacas donde el aspecto social y familiar es fundamental. En muchas de ellas, aunque se resuelve el caso y el investigador conoce perfectamente quién ha sido el culpable del delito, éste se queda sin castigo por la imposibilidad de probarlo, porque tiene influyentes contactos, etc. En fin, real como la vida misma.

Hay un montón de ejemplos de estas “sagas” policíacas.  Entre otras, que yo haya leído, tendríamos:

  • al  comisario Brunetti en Venecia, obra de Donna Leon;
  • al comisario Salvo Montalbano en Vigatá,  Sicilia. Su autor es Andrea Camilleri;
  • al inspector de policía Kurt Wallander en Ystad, Suecia, creado por Henning Mankell;
  • al inspector Jalifa en Luxor, obra de Paul Sussman;
  • al inspector Erlendur en Reikiavik, Islandia (de Arnaldur Indridason);
  • a la detective Precious Ramotswe, de Botswana (de Alexander McCall Smith);
  • y, por supuesto, al agente especial del F.B.I. Pendergast, un personaje sureño muy peculiar que se desplaza por Estados Unidos según vayan apareciendo casos extraños que sólo puede resolver él con sus atípicos métodos. Las novelas de Pendergast, escritas por Douglas Preston y Lincoln Child, me entusiasmaron (especialmente Los asesinatos de Manhattan, que me llegó a aterrorizar), aunque las últimas ya estaban un poco desmadradas.

Y todo esto viene de que acabo de terminar de leer Noticias de la noche, del escritor griego Petros Markaris, editada por Punto de Lectura, y que es la primera de una serie de novelas protagonizadas por el teniente Kostas Jaritos.  La acción transcurre en Atenas, y comienza con el descubrimiento de los cadáveres de una pareja de albaneses. La investigación se va haciendo cada vez más enrevesada, ya que se mezclan dos casos muy relacionados. Hay nuevos asesinatos, inmigración ilegal, corrupción policial, sobornos, tráfico y venta de niños, transplante ilegal de órganos humanos… hasta llegar a un desenlace inesperado en el que se resuelven los múltiples hilos de la investigación, pero la verdad no llegará a salir a la luz.

Jaritos es el policía protagonista encargado de la investigación. Es un hombre gruñón, impaciente y malhumorado, pero con un fondo de bondad. Está casado con Adrianí, con la que discute constantemente , y hacen las paces cuando ella le prepara un plato de tomates rellenos. Tiene una hija que está estudiando Derecho en Salónica, a la que adora. Es un personaje peculiar, que solamente lee diccionarios, al que le gusta comer suvlakis a escondidas y que conduce su Mirafiori a través del caos circulatorio de Atenas, que le ataca los nervios. Admira a su jefe, Guikas, con el siempre le toca hacer el papel de poli malo, y tiene una relación irregular con sus subordinados Sotiris y Zanasis, al que considera un cretino.

El otro protagonista de la novela, sin duda, es la ciudad de Atenas, como ya he dicho.  Sucia, lluviosa, con un tráfico imposible, llena de inmigrantes, de corrupción…  Se nombran las calles por las que discurre la acción, las plazas, los barrios y los garitos en los que entra. En todo momento es como si el lector fuese acompañando a Jaritos en su deambular por la ciudad.

Me ha gustado la novela, cada vez más según iba avanzando en la trama  (aunque a veces me he liado bastante con los “nombrecitos” griegos). Tiene un ritmo ágil, va aumentando la tensión según se va complicando la investigación y te atrapa la historia.  Sí, creo que ya tengo otra saga de detectives que seguir.

¿Se te ocurre alguna otra serie policíaca que te guste y se me haya escapado?

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3 Respuestas a “Mucha, mucha policía…

  1. La verdad es que apetece mucho leerlo. ¿Es tuyo el libro o te lo prestaron? Bueno, ya sabes, si es tuyo… ¡me lo pido!

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  2. A mi también me apetece leerlo tal y como lo cuentas. en cuanto acabe con el de Africanus, te lo pediré.

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    • Pues lo siento, no me lo pidais porque no lo tengo, me lo prestó una amiga. De todas formas, miraré en el catálogo de la biblioteca a ver si lo tienen, supongo que sí. Y además me dijo Gemma que el segundo estaba mejor aún que el primero. ¡Tengo unas ganas de que me lo traiga!

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