Leísmo.

480151_4869327300739_1676774653_nLo primero que tenemos que saber es distinguir el objeto directo del objeto indirecto de una oración. El objeto directo nombra al ser u objeto sobre el que recae directamente la acción del verbo. El objeto directo nunca puede llevar preposición, excepto cuando se trata de un ser animado, en cuyo caso llevará la preposición a (en este caso no hay que confundirlo con un objeto indirecto). Ejemplos: Compramos un piso. Comí una manzana. El objeto indirecto es el complemento del verbo que designa al destinatario de la acción nombrada conjuntamente por el verbo y el objeto directo. Ejemplos: Compramos un jersey a Juan. Regalé un libro a mi profesora.

En principio, los pronombres le y les desempeñan la función de objeto indirecto. Ejemplos:  Compré un regalo a Juan. Le compré un regalo. Dije una mentira a mi madre. Le dije una mentira.

El leismo consiste en la utilización de los pronombres le y les en función de objeto directo. Ejemplos: Vi a Pedro. Le vi. (En vez de Lo vi). Dame el libro. Dámele. (En vez de Dámelo).

Si el objeto directo designa a una persona de sexo masculino, se admite el empleo de le. Ejemplo: Animaremos a Marcos. Le animaremos. Vi a Pedro en el pueblo. Le vi en el pueblo.

Sin embargo, cuando el objeto directo nombra a varias personas, se desaconseja en el habla culta el empleo de les en lugar de los. Ejemplo: Animaremos a Marcos y a Luis. Los animaremos ( preferible a  Les animaremos). Dejamos a mis amigas en la esquina. Las dejamos en la esquina (preferible a Les dejamos en la esquina).

Cuando el objeto directo no corresponde a una persona o se refiere a personas de sexo femenino, el empleo de le o les no se considera admisible. Ejemplos: Compré un libro y le leí en dos días. A esa chica  le había visto antes. Lo correcto sería decir: Compré un libro y lo leí en dos días. A esa chica la había visto antes.536646_439769416071346_787109943_n

Sin embargo, hay muchos casos problemáticos en los que distintas interpretaciones verbales hacen que algunos leísmos estén generalizados. Algunos de estos casos son:

  • Verbos de afección psíquica: Son aquellos que afectan al ánimo, como afectar, molestar, asustar… Admiten tanto lo(s)/la(s) como le(s), según el sujeto sea activo o no y del grado de voluntariedad que tiene respecto de la acción que designa el verbo.
  • Verbos de influencia: Son los que expresan acciones cuyo objetivo es influir para que una persona realice una acción determinada, como ordenar, permitir, autorizar… Hay muchos casos distintos según el verbo de que se trate.
  • Verbos con complemento directo de cosa y complemento indirecto de persona. Con muchos de estos verbos es frecuente omitir el objeto directo por estar implícito. En estos casos, el complemento de persona pasa a funcionar como directo si es posible la transformación de la fase en pasiva sin que cambie el sentido. Si no, el complemento de persona sigue funcionando como indirecto.
  • Verbos que han cambiado o están cambiando de régimen. Son los casos de ayudar y obedecer, por ejemplo, en los que se usan indistintamente los pronombres de objeto directo e indirecto. Ejemplos: Manuel le ayudó mucho. Manuel lo ayudó mucho.

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