Dígrafos.

El DLE define el dígrafo como una “secuencia de dos letras que representa un solo sonido; p. ej., en español ll, en francés ou, en catalán ny”. Es, pues, un grupo de dos letras que representan un solo sonido, o uno doble pero africado.1

En castellano se emplean cinco dígrafos para representar diversos fonemas, que son los siguientes:

  • La ch o che. Cuando es inicio de palabra y debe ir en mayúscula, se escribe Ch (nunca CH). Es importante tener en cuenta que a la hora de escribirlo, no puede dividirse en ningún caso, por lo que sus componentes no se podrán separar con un guión de final de línea. Ejemplo: me – chero (correcto) / mec – hero (incorrecto). Hasta el 2010 fue considerada como una letra del abecedario.
  • La gu (antes de -e o de -i). La u es muda. Se pronuncia gue o gui. Ejemplos: guitarra, guepardo. La combinación gu nunca ha sido considerada letra por la RAE. Se rompe el dígrafo añadiendo diéresis a la u (ü), en cuyo caso se pronuncia esta. Ejemplo: cigüeña, agüita.
  • La ll o elle. La forma mayúscula, cuando es la inicial, es Ll (no LL).Igualmente, es indivisible a final de línea y no puede separarse mediante un guión. Ejemplo: caba – llo (correcto) / cabal – lo (incorrecto). Desde 1754 hasta 2010 fue considerada letra del abecedario.
  • La qu (antes de -e o de -i). La u es muda. Se pronuncia que o qui. Ejemplos: quimera, queso. La combinación qu nunca ha sido considerada letra por la RAE. No forma dígrafo si la u se pronuncia (en muchos extranjerismos).
  • La rr o erre doble. La combinación rr nunca ha sido considerada letra por la RAE. Se usa siempre en posición intervocálica y aunque son dos letras, representa a un único fonema. Ejemplos: herramienta, corredor. Es el único dígrafo que admite división a final de línea tras prefijos super-, hiper-, inter-, ciber-.

Según el DPD, desde 1803 “los dígrafos ch y ll (signos gráficos compuestos de dos letras) pasaron a considerarse convencionalmente letras del abecedario, por representar cada uno de ellos un solo sonido. No obstante, en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994, se acordó adoptar el orden alfabético latino universal, en el que la ch y la ll no se consideran letras independientes. En consecuencia, las palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente. Esta reforma afecta únicamente al proceso de ordenación alfabética de las palabras, no a la composición del abecedario, del que los dígrafos ch y ll siguen formando parte”.

El sonido que representa el dígrafo rr es el mismo que el representado por la r en posición inicial de palabra o precedida de las consonantes n, l o s (ratón, sonrisa, tarta). Este solapamiento explica que la rr no se haya considerado nunca una de las letras del alfabeto.

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Tras la reforma de la Ortografía de la RAE de 2010, se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z. La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.

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