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Palabras cuyo significado cambia según el género

¿Sabías que el género puede cambiar el significado de una palabra? En español tenemos algunos sustantivos que tienen diferentes significados dependiendo del artículo utilizado, es decir, en los que un cambio de género va asociado a un cambio de significado. Son casos en que el sustantivo no cambia de forma al cambiar de género, por lo que lo importante es fijarse en el artículo que le acompaña para saber a qué nos estamos refiriendo. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con el orden (‘colocación, arreglo’) y la orden (‘mandato’). No es lo mismo el orden del día (la relación de asuntos que se han de tratar en una reunión), que la orden del día (las instrucciones de un superior que habremos de cumplir durante la jornada).

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Veamos unos cuantos más:

—El margen es el espacio que dejamos en blanco a los lados de una hoja, mientras que la margen es la orilla, normalmente de un río, aunque también puede serlo de un campo o de un camino.

Ejemplos: Deja un margen en el folio de 3 centímetros. Fui dando un paseo por la margen del río.

—El pez es un animal que vive en el agua, mientras que la pez es una sustancia oscura y viscosa que se utiliza para impermeabilizar.

Ejemplos: Tengo un pez en la pecera. Pinté la barca con la pez que me prestaste.

Un terminal es un teléfono o algo por el estilo; pero una terminal se refiere a un aeropuerto.

Ejemplos: Me dieron un terminal nuevo en la tienda al cambiar el contrato. No conseguíamos llegar a la terminal a tiempo de coger el avión.

—El cólera es una enfermedad, pero la cólera es una pasión.

Ejemplos: Descubrió una cura para el cólera. Montó en cólera cuando se lo dijimos.

—La coma es un signo ortográfico. El coma es una situación clínica.

Ejemplos: Te falta una coma en esa oración. Todavía no salió del coma.

—El editorial es el artículo de un diario en el que la redacción de este fija su posición respecto de algún asunto de actualidad. La editorial, por su parte, es la empresa que se dedica a publicar.

Ejemplos: Me gustó mucho el editorial de hoy del periódico. Juan trabaja en la editorial de su padre.

—Los curas son sacerdotes. Las curas se refieren a  los cuidados que se nos prodigan para que sanemos.

Ejemplo: El cura del pueblo ayuda a los necesitados. Voy al ambulatorio a que me hagan la cura de la herida.

—Los cometas son cuerpos celestes que surcan el cielo, mientras que las cometas son juguetes que vuelan atados con una cuerda con ayuda del viento.

Ejemplos: Vimos pasar el cometa Halley. Vamos a volar la cometa a la playa.

—El frente es un lugar donde no conviene dejarse ver si estamos en medio de una guerra. La frente se refiere a una parte de la cara que va desde las cejas hasta el nacimiento del pelo.

Ejemplos: Murieron muchos soldados en el frente de África. Tiene la frente muy ancha, debería dejarse flequillo.

—La pendiente es una zona  inclinada. El pendiente es un adorno que se pone en la oreja.

Ejemplo: Se deslizó por la pendiente helada. Perdió el pendiente de su madre.

—El parte es un informe, pero la parte es un trozo.

Ejemplo: Transmitieron por la radio el parte diario. Dame la parte de tarta que me corresponde.

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En otras ocasiones, encontrarás algunas palabras, con las mismas características, usadas coloquialmente. Ejemplos:

Había una rata (animal) en la cocina.
Un rata (ladrón) fue detenido por la Policía.

Juan Luis Guerra presenta su nuevo disco (música).
¿Vamos a la disco (discoteca)?

 

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¿Adición o adicción?

A veces dudamos si una palabra termina en –ción o en –cción. Y es importante distinguirlo. No es lo mismo una adición (suma) que una adicción (dependencia). ¿Nos parece una tontería? Pues este error mencionado lo he visto en una escritura pública, aunque parezca mentira. Así nos encontramos con frases que, en su sentido literal, son incongruentes. Distingamos, pues, cuándo una palabra termina en –ción o en –cción, y no caigamos en incorrecciones que dicen muy poco de nuestra cultura.

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Para distinguir el uso de uno y otro hay que saber la familia de verbos y palabras de la que proceden.

— Los nombres acabados en -cción tienen en su misma familia otras palabras (a menudo adjetivos que terminan en -ivo) que llevan -ct- o -ch-. En el ejemplo utilizado, adicción (dependencia) tiene en su familia adictivo. Otros ejemplos: acción-actuar y activo, reacciónreactor y reactivo, satisfacción-satisfecho. Si el vocablo tiene uno afín terminado en -tor, se escribe con -cción. Ejemplos: constructor-construcción, productor-producción, protector-protección, director -dirección.

Conexión y reflexión son excepciones a esta regla general, pues se escriben con x a pesar de tener afines con –ct- (conectar, reflectivo).

— Los nombres acabados en -ción (con una sola c) tienen en su familia verbos y adjetivos que llevan una sola -d- o -t-, nunca que lleven -ct- o -ch-.  Así, adición (suma) tiene en su familia aditivo. Otro ejemplos: fundador-fundación, orador-oración, invento-invención, atento-atención, discreto-discreción, concreto-concreción.

Hay innumerables casos que no se ajustan a ninguna regla más que etimológica, dependiendo de su procedencia del latín. Por ejemplo, un caso que no pertenece a ninguno de los dos grupos, pero suele usarse mal, son las palabras equinoccio y equinoccial, que tienen doble c, y provienen de equi-noccio, que significa etimológicamente “noche igual”.

Por tanto, debemos tener en cuenta que esta regla no es infalible, pero nos sirve para acertar en la mayoría de las ocasiones.

 

 

Mientras y mientras que

Vamos a explicar cuándo se utiliza cada uno de estos términos, ya que es una duda que surge en múltiples ocasiones. La diferencia es sencilla.

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Mientras es un adverbio que introduce normalmente oraciones subordinadas que indican duración temporal. Ejemplos: Mientras vas, hago la comida. Llegó mientras tú dormías.

Según el DPD, mientras puede funcionar como adverbio de tiempo o como conjunción, expresando simultaneidad entre dos acciones. Como adverbio, es palabra tónica y se escribe aislada por comas del resto del enunciado. Ejemplo: Hicimos la comida. Ella, mientras, dormía un poco. El mismo sentido tiene la locución adverbial mientras tanto. Ejemplo: Hicimos la comida. Ella, mientras tanto, dormía un poco. Como conjunción, en cambio, es palabra átona y no se separa con coma del verbo que introduce. Ejemplo: Todo sucedió mientras estaba fuera.

Cuando introduce un verbo en subjuntivo, adquiere a menudo un matiz condicional. Ejemplo: La guerra durará mientras no lleguen a algún acuerdo.

Mientras que, según el DPD, es una locución conjuntiva que se usa para contraponer dos acciones simultáneas, y se puede sustituir por “en cambio”. Ejemplos: Yo voy al cine, mientras que tú vas más al teatro. Me gusta leer, mientras que tú no coges un libro. En resumen, cuando tiene carácter adversativo es más adecuado utilizar mientras que, y se puede sustituir por “en cambio”, “sin embargo”, “por contra”.

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Mirar y ver.

Una de las cosas que más corrijo en mi trabajo es el uso de los verbos mirar y ver. Hay mucha gente que los considera sinónimos, cuando en realidad no lo son, aunque ambos se refieran al sentido de la vista.

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Según el Diccionario de la Lengua Española, mirar significa “dirigir la vista a un objeto; observar las acciones de alguien…”.

Sin embargo, el verbo ver significa “Percibir con los ojos algo mediante la acción de la luz; percibir con la inteligencia algo, comprenderlo (p. ej. Ver como son las cosas); comprobar algo con algún sentido (p. ej. Pues no veo que os hayáis callado); observar, considerar algo (p. ej. Veamos las propuestas presentadas); examinar algo, reconocerlo con cuidado y atención (p. ej. Ver un expediente).

Según explica la Fundéu, en principio, ver alude a la recepción de estímulos externos por parte de los sentidos: ‘percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz’. Mirar , en cambio, indica un acto del sujeto: ‘dirigir la vista a un objeto’.

Mirar es la simple acción de dirigir nuestra vista hacia un objeto o persona, mas bien, es la acción animal propiamente dicha. Es algo que hacemos con nuestro cuerpo.

Y comenzamos a ver cuando razonamos y analizamos el objeto en cuestión, sacando una conclusión del mismo. Ver es algo que pasa en nuestra mente.

Entre la primera y la segunda se da un vínculo: ver es lo que ocurre cuando tiene éxito la acción de mirar.

Así pues, no son sinónimos, por lo tanto, hay diferencias en el uso. Mientras que ver viene del latín vidēre, mirar viene de mirāri, admirarse.

En resumen, puede decirse que ver alude más a una determinada capacidad física, y mirar, a cierto acto consciente y deliberado.

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La diferencia entre ver y mirar es paralela a la que se da entre oír y escuchar, que explicaremos en la próxima entrada.


 

Epónimos.

Según define la RAE (Real Academia Española de la Lengua), un ‘epónimo’ es “el nombre de una persona o de un lugar que designa un pueblo, una época, una enfermedad, una unidad, etc.“. Es decir, que se trata del término con el que se suelen distinguir lugares, enfermedades, inventos… en honor de su descubridor o persona partícipe en ellos. Algunos ejemplos famosos son: el continente de América (por Américo Vespucio), la guillotina (por Joseph Ignace Guillotin), los hercios (por Heinrich Rudolf Hertz ) o el Alzheimer (por Alois Alzheimer).

La eponimia, es decir, el proceso de crear una palabra a partir de otro nombre, es un procedimiento habitual para crear neologismos.En la actualidad, abundan marcas comerciales epónimas, como Kleenex, epónimo de pañuelo de papel, o Rímel, epónimo de máscara de pestañas. De la gran cantidad de epónimos que hay, algunos no lo parecen, y pasan desapercibidos como palabras “normales”.

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Ejemplos de epónimos:

  • Gabrielle Falloppio (1523 – 1562) → Trompas de Falopio
  • Americo Vespucio (marino) → América
  • Atenea (diosa griega) → Atenas
  • Louis de Béchameil (financiero francés) → bechamel
  • Louis Braille (pedagogo e inventor francés) → braile
  • John Dalton (químico británico) → daltonismo
  • John Down (médico británico) → síndrome de Down
  • Joseph Ignace Guillotin (médico francés) → guillotina
  • Leopold von Sacher-Masoch (escritor austríaco) → masoquismo
  • Cayo Cilnio Mecenas (filántropo romano) → mecenas
  • Alfred Bernhard Nobel (inventor sueco) → premios Nobel
  • Louis Pasteur  (químico y biólogo francés) → pasteurización
  • Pitágoras (matemático y filósofo) → Teorema de Pitágoras
  • Leo Hendrik Baekeland (químico belga) → baquelita
  • Giacomo Girolano Casanova (aventurero veneciano) → casanova
  • Anders Dahl (botánico sueco) → dalia
  • Candido Jacuzzi (inventor italiano) → jacuzzi
  • Morfeo (dios de los sueños en la mitología griega) → morfina
  • Louis Pasteur (químico francés) → pasteurización
  • Étienne de Silhouette (ministro de finanzas francés) → silueta

El caudal léxico (I). Léxico heredado.

El caudal léxico es el conjunto de palabras que una lengua pone a disposición de sus hablantes.

Teóricamente este caudal léxico está recogido en los diccionarios. Sin embargo, estos son únicamente recopilatorios parciales de las voces de un idioma, pues ninguno recoge la totalidad de las palabras que se han usado alguna vez.

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Hay que tener en cuenta que el caudal léxico no es absolutamente común para todos los hablantes de esa lengua, ni es fijo e inmutable. Aunque el léxico común a todos los hispanoparlantes es muy amplio, hay una buena parte del vocabulario de cada hablante que puede no ser conocida por otro hablante diferente.

Por otro lado, desde los tiempos de formación de la lengua castellana han aparecido multitud de vocablos nuevos, otros han caído en desuso o han desaparecido y otros muchos han experimentado cambios de forma o de significado.

El estudio de la historia de las palabras permite clasificarlas según su origen. Podemos así distinguir entre léxico heredado y léxico ampliado.

1.- LÉXICO HEREDADO.

El castellano es una lengua derivada del latín. La mayor parte de las palabras que utilizamos provienen de voces latinas que han evolucionado a través de los siglos. Estas son las palabras patrimoniales, presentes en nuestra lengua desde su inicio. No todas tienen un origen directamente latino, ya que el latín hablado ya había incorporado algunas voces procedentes de otras lenguas con las que convivía, como el griego o las lenguas germánicas. También incorporó algunos términos de las lenguas que se hablaban en la península ibérica antes de la llegada de los romanos.

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Todo este léxico constituye la herencia que pasó del latín al castellano. Durante este proceso, a lo largo de los siglos, las palabras patrimoniales han evolucionado considerablemente, lo que hace que en muchas ocasiones estén ya muy alejadas de su forma latina. Sin embargo, por diversas razones, hay ciertas palabras heredadas que conservan una forma más próxima a la que tenían en latín, bien por tratarse entonces de palabras de uso exclusivamente culto o ligadas a la actividad de la Iglesia. Se distingue entonces entre:

  • cultismos: vocablos cuya evolución se detuvo en una forma muy próxima al latín. Ejemplos: gloria (del latín gloriam), caridad (de caritatem) o espíritu (de spiritum). También se denominan cultismos las palabras procedentes del latín o del griego que el castellano adoptó en algún momento posterior, una vez ya constituido como lengua. Ejemplos: límpido o perífrasis. Hay, pues, dos tipos de cultismos: las palabras patrimoniales de evolución detenida y los préstamos tomados del latín y del griego.
  • doblete: Se habla de doblete cuando existe un cultismo y una palabra patrimonial procedentes de una misma fuente. Ejemplo: colocar y colgar proceden ambos de colocare.
  • semicultismos: palabras que han tenido algunos cambios, pero no han completado del todo su evolución fonética. Ejemplos: milagro (de miraculum, que debería haber dado en mirajo) o siglo (de saeculum, que habría derivado en sejo).

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Modismos y frases hechas.

Algunos enunciados están constituidos por frases hechas o modismos que se basan en una  metáfora o en una comparación, es decir, en la identificación o analogía que establece el hablante entre dos realidades que mantienen una relación de semejanza.

Ejemplos: Es un lince. Duerme como un lirón.

Pocos fenómenos lingüísticos son tan curiosos como el de emplear dichos, frases hechas y comparaciones que incluyen nombres de animales.

Así, podemos decir que una persona que camina muy despacio es una tortuga, que una persona muy audaz es valiente como un león o que aquella que es miedosa se comporta como una gallina. Pero tambien hay individuos que son unos auténticos besugos, y otros que son astutos como un zorro o tozudos como una mula.

modismos-logo

Según la RAE, el modismo se define como una expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman. Por ejemplo: a troche y moche, dar gato por liebre, tener mala uva.

Según la RAE, una frase hecha es una frase que es de uso común y expresa una sentencia a modo de proverbio. Ejemplos: En el medio está la virtud. Nunca segundas partes fueron buenas.

También la define como una frase que, en sentido figurado y con forma inalterable, es de uso común y no incluye sentencia alguna. Ejemplos: ¡Aquí fue Troya! Como anillo al dedo.

Es decir, una frase hecha o dicho es una frase o expresión que tiene forma fija, tiene sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística, en todos los niveles sociales y culturales y que, por su morfología, no se considera refrán. La frase hecha no puede ser traducida literalmente a otros idiomas, pues no se entendería su significado.

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Diferencias entre modismo y refrán:

Hay ocasiones en que un modismo se confunde con un refrán; sin embargo en muchos casos sí es posible diferenciarlos claramente a través de tres aspectos:

  1. El refrán tiene un sentido pedagógico. Tiende a educar. Por ejemplo: A quien madruga Dios le ayuda. Este refrán nos dice que deberíamos ser madrugadores, diligentes, activos para alcanzar algunos beneficios. Zapatero, a tus zapatos. Este nos dice que las personas deben hacer aquello para lo que están preparadas.
  2. El refrán suele tener rima. Esto se debe a que la rima refuerza el aprendizaje, la memorización y el recuerdo. Por ejemplo: Juego de manos, juego de villanos.
  3. El refrán no suele conjugarse, mientras que el modismo sí. Por ejemplo: No veo tres en un burro; no ves tres en un burro

Un modismo, en cambio, no educa, no tiene esa intención. Describe una situación, un rasgo de personalidad y nada más. Por ejemplo: Ser un puerco o comer más que un remordimiento. Un modismo puede ser una frase o una palabra sola.

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