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Puntuación de los diálogos

Una de las cosas que corrijo más frecuentemente en los textos con los que trabajo es la imagespuntuación de los diálogos. Es una cuestión que genera bastantes dudas, así que voy a daros una serie de indicaciones que hay que seguir.

El diálogo de cada personaje va precedido por una raya, nunca por un guion. La raya es un signo de puntuación representado por un trazo horizontal (—) de mayor longitud (el doble) que el correspondiente al guion (-), con el que no debemos confundirla nunca.  Para escribir la raya en Microsoft Word se utiliza la combinación de teclas Alt Gr + – (del bloque numérico). También podemos encontrarla en los símbolos especiales.

La raya se usa al principio del diálogo para indicar el parlamento de cada personaje. Se coloca en párrafo aparte, tras una sangría, y no se deja espacio entre este signo y la palabra siguiente. No se pone raya al final.

Ejemplos:

—Dime cuándo vienes.

—No lo sé, tengo que consultarlo.

La raya se utiliza también para encerrar los incisos aclaratorios del narrador durante los diálogos. Se coloca delante y detrás del inciso (si continúa el diálogo), pegada a éste y separada por un espacio del diálogo.

Ejemplos:

—Dime cuándo vienes —preguntó Juan.

—No lo sé, tengo que consultarlo —contestó ella—. Te llamaré cuando lo sepa.

Como veis, no se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no continúa hablando el personaje.

—Ven pronto —suplicó él.

—En cuanto pueda —replicó su madre.

El signo de puntuación correspondiente a la frase del diálogo se escribe tras la raya final del inciso, incluso cuando la frase del diálogo termina con un signo de interrogación o de admiración antes del inciso.

—¿Qué tienes que hacer hoy? —preguntó Juan—. Me gustaría que vinieras a casa.

—Voy a comprar harina —le contestó—, que me queda poca.

—¡Vas a hacerme un pastel! —exclamó el niño—. ¿Por mi cumpleaños?

Si el inciso comienza con un verbo dicendi o de habla (decir, exclamar, gritar, contestar…), dicho inciso se inicia con minúscula.

—Tengo que pensarlo —dijo su madre riéndose—. ¿Te has portado bien?

—Claro que sí —respondió Juan—, siempre me porto bien.

En caso contrario, si el inciso no tiene un verbo dicendi y es una explicación aparte, comenzará con mayúscula. El punto de la frase del diálogo se colocará antes del inciso y el que corresponde a la frase del inciso se pondrá tras la raya.

—Claro que voy a hacerte un pastel. —Su madre se giró y entró en la cocina—. ¿Lo prefieres de chocolate o de fresa?

—De chocolate. —El niño se relamió, anticipando el placer—. ¡Sabes que es mi preferido! 

Si el inciso del narrador termina en dos puntos, éstos se escriben tras la raya de cierre.

—Podría hacértelo de varias cosas. —La mujer pensó un rato y comenzó a enumerar—: de chocolate, de nata y fresas, de naranja, de queso. Tú eliges.

Cuando acaba la intervención de cada personaje, siempre se pone punto y aparte. Así no confundimos las intervenciones de cada uno y el texto queda claro.

—Lo quiero de chocolate.

—Pues tus deseos son órdenes.

El niño sonrió feliz.

Si el diálogo de un personaje es largo y está escrito en varios párrafos, se utilizan las comillas angulares (en vez de la raya) a partir del segundo párrafo de su intervención, para saber que continúa hablando la mismo persona.

—Cuando eras pequeño, el que más te gustaba era el de bizcocho relleno de nata —recordó su madre con nostalgia.

»Después dejó de gustarte porque un día te empachaste de tanto comer. Desde entonces no he vuelto a hacerlo.

También se utilizan las comillas angulares para encerrar los pensamientos de los personajes. Se debe separar con una coma el pensamiento encerrado entre comillas del verbo que le sigue.

«Tendré que buscar la receta», pensó la mujer.

Espero que estas normas básicas para escribir un diálogo os sean útiles. ¡A practicar!

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¿Adición o adicción?

A veces dudamos si una palabra termina en –ción o en –cción. Y es importante distinguirlo. No es lo mismo una adición (suma) que una adicción (dependencia). ¿Nos parece una tontería? Pues este error mencionado lo he visto en una escritura pública, aunque parezca mentira. Así nos encontramos con frases que, en su sentido literal, son incongruentes. Distingamos, pues, cuándo una palabra termina en –ción o en –cción, y no caigamos en incorrecciones que dicen muy poco de nuestra cultura.

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Para distinguir el uso de uno y otro hay que saber la familia de verbos y palabras de la que proceden.

— Los nombres acabados en -cción tienen en su misma familia otras palabras (a menudo adjetivos que terminan en -ivo) que llevan -ct- o -ch-. En el ejemplo utilizado, adicción (dependencia) tiene en su familia adictivo. Otros ejemplos: acción-actuar y activo, reacciónreactor y reactivo, satisfacción-satisfecho. Si el vocablo tiene uno afín terminado en -tor, se escribe con -cción. Ejemplos: constructor-construcción, productor-producción, protector-protección, director -dirección.

Conexión y reflexión son excepciones a esta regla general, pues se escriben con x a pesar de tener afines con –ct- (conectar, reflectivo).

— Los nombres acabados en -ción (con una sola c) tienen en su familia verbos y adjetivos que llevan una sola -d- o -t-, nunca que lleven -ct- o -ch-.  Así, adición (suma) tiene en su familia aditivo. Otro ejemplos: fundador-fundación, orador-oración, invento-invención, atento-atención, discreto-discreción, concreto-concreción.

Hay innumerables casos que no se ajustan a ninguna regla más que etimológica, dependiendo de su procedencia del latín. Por ejemplo, un caso que no pertenece a ninguno de los dos grupos, pero suele usarse mal, son las palabras equinoccio y equinoccial, que tienen doble c, y provienen de equi-noccio, que significa etimológicamente “noche igual”.

Por tanto, debemos tener en cuenta que esta regla no es infalible, pero nos sirve para acertar en la mayoría de las ocasiones.

 

 

La ortografía de los números expresados en cifras

02No todo el mundo sabe escribir correctamente los números expresados con cifras. Hay unas reglas básicas que resultan sorprendentemente desconocidas para mucha gente, y que aparecen recogidas en el DPD.

Son las siguientes:

A) Los números de más de cuatro cifras deben escribirse agrupando estas de tres en tres, empezando por la derecha, y separando estos grupos por pequeños espacios, y no por puntos o comas, como se hacía antes. Ejemplo: 7 000 000 (nunca 7.000.000).

B) Los números de cuatro cifras se escriben juntos, sin espacios de separación. Ejemplo: 1980 (no 1 980).

C) Nunca deben repartirse en distintas líneas las cifras de un mismo número, ya que eso dificultaría la identificación del conjunto como un único número.

D) No se escriben con puntos, comas ni espacios los números referidos a años, páginas, versos, portales de vías urbanas, códigos postales, apartados de correos, números de artículos legales, decretos o leyes. Ejemplos: año 2013, página 1312, código postal 28320. Esto se debe a que en estos casos el número no indica cantidad, sino que identifica un elemento dentro de una serie.

E) La coma que separa la parte entera de los decimales se escribe siempre abajo. Ejemplos: 1,5 o 32,32. Se admite también el uso anglosajón del punto para separar los decimales. Ejemplo: 24.5.

Es incorrecto el uso del apóstrofo —signo de puntuación en forma de coma volada o elevada (‘) o comilla simple de cierre (‘)– en lugar de la coma para separar la parte entera de la decimal en la escritura de números. Ejemplo: nunca 28’57.

F) Cuando las cantidades que tienen como base un sustantivo de significación numeral como millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, pueden abreviarse mezclando el uso de cifras y letras en su escritura, siempre que al menos las tres últimas cifras de su escritura en números sean ceros. Ejemplos: 120 millones, 3,6 billones, 2 cuatrillones. Este método abreviado no se usa para las cantidades en miles, ya que mil no es un sustantivo. Ejemplo: 10 000 personas, no 10 mil personas.

G) En la expresión abreviada de los numerales ordinales se utilizan cifras seguidas de letras voladas. Como corresponde a las abreviaturas, se escribirá punto entre la cifra y la letra volada. Ejemplos: 1.º (primero), 2.ª (segunda), 3.er (tercer).

H) La preposición o entre números ya no se acentúa. Ejemplo: 4 0 5 (nunca 4 ó 5).

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Casos en que no se usa punto

El punto se utiliza principalmente como un signo de puntuación que se coloca al final de la oración para indicar que esta ha finalizado.

Sin embargo, a veces no es necesario su utilización porque se delimita con otros recursos tipográficos. Para utilizar bien este signo de puntuación es tan importante saber cuándo hay que ponerlo como saber cuándo no es necesario.

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Estos son los supuestos en los que no es necesario el uso del punto:

1.- En títulos y subtítulos. No llevan punto al final ni los títulos ni los subtítulos de libros, capítulos, apartados, secciones, etcétera, siempre que aparezcan aislados y ocupen por sí solos un renglón.

2.- En nombres de autores. Siempre y cuando el nombre del autor figure en una sola línea.

3.- En dedicatorias. No se suele utilizar punto porque son diferenciables tipográficamente, aisladas en una página y alineadas a la derecha. Sí se permite cuando la dedicatoria es de larga extensión.

4.- En los pies de imagen, gráfico, tabla. Cuando en un texto se inserta una ilustración, gráfico, figura, tabla, etcétera, es normal añadirle debajo una leyenda que nos explique qué es lo que estamos viendo. Lo normal es que esa línea de texto no lleve punto al final. No se usa el punto ni en el caso de que la leyenda vaya encabezada por una denominación genérica y un número que permiten referirse a ella fácilmente (por ejemplo, Figura 1, Tabla 3). Si el pie es extenso, contiene puntuación interna  y forma una oración, se coloca punto al final.

5.- En eslóganes. No llevan punto final si el eslógan aparece aislado y es el único texto en su línea.

6.- En enumeraciones en forma de lista. Si la lista está formada por palabras o textos breves, se puede prescindir del punto o utilizar una coma, excepto al final de la enumeración, donde se pondrá un punto final.

7.- En direcciones electrónicas o en el asunto de un correo electrónico. No se pone punto al final de la dirección de un correo electrónico cuando es el único texto en una línea o no cierra el enunciado.

Respecto al asunto de un correo electrónico, que es una especie de título, existe un campo separado cuando redactamos el mensaje y no se utiliza el punto.

Tampoco se pone punto al final de la línea de asunto cuando se redacta cualquier otro tipo de documento, ya sea impreso, electrónico o manuscrito, por ejemplo cuando se dirige un escrito a una institución o empresa.

8.- En las fechas de cartas, instancias u otros escritos. Este dato ocupa siempre su propia línea, ya sea en el encabezamiento o al pie del documento, alineado a la izquierda o a la derecha, pero nunca se cierra con punto.

9.- Después de la firma de un mensaje. Es un error escribir punto detrás de ese nombre. Se debe dejar suelto, ocupando por sí solo la línea. Tampoco se pone punto después del nombre aunque vaya precedido por la abreviatura fdo. (“firmado”).

10.- Detrás de los símbolos. Los símbolos se escriben siempre sin puntos (km, kilómetro, Li, litio). Si bien los símbolos son abreviaciones, no debe confundírselos con las abreviaturas (un tipo de abreviación), que casi siempre llevan punto.

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Escribir números.

Muchas veces, al escribir un texto, nos asalta la duda sobre cómo escribir los números, con cifras o con letras. ¿Qué opción es la correcta, ortográficamente hablando?

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Lo cierto es que no hay reglas, sino recomendaciones. Según el DPD, la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de varios factores: el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso.

En textos científicos y técnicos, es preferible el empleo de números por su claridad y concisión, especialmente si se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos…

Cuando se trata de textos literarios, resulta preferible utilizar palabras en lugar de cifras, salvo que sean números muy complejos.

La Ortografía hace las siguientes recomendaciones:

Se recomienda el uso de letras en los siguientes casos:

  • Los números que se escriben en una sola palabra. Ejemplos: veinte, trescientos, mil, quinientos.
  • Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras. Ejemplos: dos millones, cien mil.
  •  Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve). Ejemplos: ochenta y siete, treinta y cinco, cuarenta y dos.
  • Si el texto no es técnico ni matemático, todos aquellos números que no sean especialmente complejos y que se refieran a unidades de medida (grados, minutos, segundos, litros…). Ejemplos: Bebió doce litros de agua. Estamos a cuarenta grados. Faltan cuarenta kilómetros.
  • Las fracciones, si no están en un contexto matemático. Ejemplo: Comió cinco sextos de la tarta.
  • Los números que expresan cantidad aproximada. Ejemplos: Se construyó hace unos trescientos años. Ganó unos mil euros. Perdió casi veinte kilos de peso.
  • Los números que forman parte de locuciones, refranes y frases hechas. Ejemplos: No le busques tres patas al gato. Más vale pájaro en mano que ciento volando. No veo tres en un burro.
  • Los números que identifican los naipes de la baraja. Ejemplo: Tengo el dos de oros. Pásame el siete de espadas.

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Se recomienda el uso de cifras en estos supuestos:

  • Los números que requieren cuatro o más palabras en su escritura con letras. Ejemplos: El piso cuesta 35.566 euros. La población es de 356.987 personas.
  • Los números formados por una parte entera y una decimal. Ejemplo: El índice de fracasos es de 35,4.
  • Los porcentajes superiores a diez. Ejemplo: El último año hubo un 56% más de accidentes. No debe dejarse espacio de separación entre el número y el signo %.
  • Las cantidades que expresen precios, habitantes, número de páginas, apartados, versículos,  artículos de códigos, leyes, decretos, disposiciones, etc.
  • Los números que indican año. Ejemplo: Sucedió en el año 2000.
  • La numeración de vías urbanas y carreteras. Ejemplo: Calle Uría, 12.
  • Los números de documentos técnicos y fórmulas matemáticas, físicas y químicas.
  • Los números que se refieren a unidades de medida si van seguidos del símbolo correspondiente. Ejemplos: Hay una temperatura de 25 ºC. Faltan 15 Km. No se deben escribir en distintas líneas el número y el símbolo.
  • Los números pospuestos a un sustantivo y que se utilizan para identificar un elemento. Ejemplos: número 24, tabla 11, piso 8, habitación 365, página 56.
  • Cuando se usen como nombre de una cifra. Ejemplos: El 7 es mi número favorito. El 6 adelanta al 9.

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De todas formas, esto no deja de ser una recomendación. Lo más importante es fijar un criterio y evitar incoherencias en un mismo texto, es decir, no alternar cifras y letras en un mismo contexto.

La diéresis.

 

La diéresis es un signo ortográfico auxiliar, también llamado crema cremilla. Es un signo diacrítico formado por dos puntos horizontales y superiores (¨) que, colocado sobre una letra, le confiere un sonido distinto del que representa esta habitualmente.

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En español la diéresis se utiliza en dos casos:

1. Debe colocarse obligatoriamente sobre la vocal u de los grupos constituídos por gu+e o gu+i, para indicar que la u debe pronunciarse. De lo contrario, sería pronunciada de forma errónea. Ejemplos: vergüenza, pingüino, ambigüedad, agüita, ungüento, antigüedad. En caso de que una palabra con las sílabas gue o gui no lleve diéresis, entonces, no debemos pronunciar la u. Así, términos como guerra, guiño o merengue se escriben sin diéresis ya que la u no se pronuncia.

Debe colocarse también sobre las letras mayúsculas. Ejemplos: BILINGÜE, LINGÜÍSTICA.

Siguiendo esta regla, los verbos terminados en –guar, en el tiempo verbal presente de subjuntivo, también se escriben con diéresis:

-Aguar: agüéis, agüe, agües, agüemos, agüen, etcétera.

-Amortiguar: amortigüéis; amortigüe, amortigües, amortigüemos, amortigüen, etcétera.

-Menguar: mengüéis; mengüe, mengües, mengüemos, mengüen, etcétera.

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2. Se usa también en textos poéticos. En estos casos, supone una licencia poética que se llama también diéresis, por la cual dos vocales seguidas se articulan como dos sílabas distintas, especialmente cuando estos sonidos se articulan normalmente como un grupo monosilábico. Es decir, como indica el DPD, la diéresis puede colocarse sobre la primera vocal de un diptongo para indicar que las vocales que lo componen deben pronunciarse en sílabas distintas, es decir, en la medida del verso ha de considerarse como un hiato. Así, la palabra a la que afecta y, en consecuencia, el verso en que aparece cuentan con una sílaba más a efectos métricos.

Ejemplos: “¡Oh! ¡Cuán süave resonó en mi oído / el bullicio del mundo y su rüido!” (Espronceda, Diablo). “El dulce murmurar deste rüido / el mover de los árboles al viento…” (Garcilaso de la Vega, Égloga II).

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Dígrafos.

El DLE define el dígrafo como una “secuencia de dos letras que representa un solo sonido; p. ej., en español ll, en francés ou, en catalán ny”. Es, pues, un grupo de dos letras que representan un solo sonido, o uno doble pero africado.1

En castellano se emplean cinco dígrafos para representar diversos fonemas, que son los siguientes:

  • La ch o che. Cuando es inicio de palabra y debe ir en mayúscula, se escribe Ch (nunca CH). Es importante tener en cuenta que a la hora de escribirlo, no puede dividirse en ningún caso, por lo que sus componentes no se podrán separar con un guión de final de línea. Ejemplo: me – chero (correcto) / mec – hero (incorrecto). Hasta el 2010 fue considerada como una letra del abecedario.
  • La gu (antes de -e o de -i). La u es muda. Se pronuncia gue o gui. Ejemplos: guitarra, guepardo. La combinación gu nunca ha sido considerada letra por la RAE. Se rompe el dígrafo añadiendo diéresis a la u (ü), en cuyo caso se pronuncia esta. Ejemplo: cigüeña, agüita.
  • La ll o elle. La forma mayúscula, cuando es la inicial, es Ll (no LL).Igualmente, es indivisible a final de línea y no puede separarse mediante un guión. Ejemplo: caba – llo (correcto) / cabal – lo (incorrecto). Desde 1754 hasta 2010 fue considerada letra del abecedario.
  • La qu (antes de -e o de -i). La u es muda. Se pronuncia que o qui. Ejemplos: quimera, queso. La combinación qu nunca ha sido considerada letra por la RAE. No forma dígrafo si la u se pronuncia (en muchos extranjerismos).
  • La rr o erre doble. La combinación rr nunca ha sido considerada letra por la RAE. Se usa siempre en posición intervocálica y aunque son dos letras, representa a un único fonema. Ejemplos: herramienta, corredor. Es el único dígrafo que admite división a final de línea tras prefijos super-, hiper-, inter-, ciber-.

Según el DPD, desde 1803 “los dígrafos ch y ll (signos gráficos compuestos de dos letras) pasaron a considerarse convencionalmente letras del abecedario, por representar cada uno de ellos un solo sonido. No obstante, en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994, se acordó adoptar el orden alfabético latino universal, en el que la ch y la ll no se consideran letras independientes. En consecuencia, las palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente. Esta reforma afecta únicamente al proceso de ordenación alfabética de las palabras, no a la composición del abecedario, del que los dígrafos ch y ll siguen formando parte”.

El sonido que representa el dígrafo rr es el mismo que el representado por la r en posición inicial de palabra o precedida de las consonantes n, l o s (ratón, sonrisa, tarta). Este solapamiento explica que la rr no se haya considerado nunca una de las letras del alfabeto.

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Tras la reforma de la Ortografía de la RAE de 2010, se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z. La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.

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Acentuación de monosílabos.

Las palabras de una sola sílaba no se acentúan gráficamente en español. Se exceptúan de esta norma los monosílabos que llevan tilde diacrítica.

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Se utiliza la tilde diacrítica para distinguir palabras que tienen igual grafía pero distinta categoría gramatical. Esta acentuación diacrítica no sigue las normas generales de acentuación.

Los casos de monosílabos con acentuación diacrítica son los siguientes:

Dé/De:

  • Verbo: se acentúa. Ejemplo:  No le dé importancia.
  • Preposición o nombre de letra: no se acentúa. Ejemplo: La casa de mi madre es blanca.

Sé/Se:

  • Verbo: se acentúa. Ejemplo: Sé lo que hicieron.
  • Pronombre, indicador de impersonalidad o de pasiva refleja: no se acentúa. Ejemplo: Se alquilan locales.

Más/Mas:

  • Adverbio, pronombre indefinido cuantitativo, conjunción con valor de suma o sustantivo (signo matemático): se acentúa. Ejemplo: Dos más dos son cuatro.
  • Conjunción adversativa: no se acentúa. Ejemplo: Quiero ir, mas no tengo dinero.

Él/El:

  • Pronombre: se acentúa. Ejemplo: Él llegó ahora.
  • Artículo: no se acentúa. Ejemplo: El loro se fue volando.

Tú/Tu:

  • Pronombre: se acentúa. Ejemplo: Tú y yo somos amigos.
  • Adjetivo posesivo: no se acentúa. Ejemplo: Tu lápiz está roto.

Sí/Si:

  • Adverbio de afirmación, pronombre, sustantivo: se acentúa. Ejemplos: Dime que sí. El sí de las niñas.
  • Conjunción condicional, nombre de nota musical: no se acentúa. Ejemplos: Voy si me invitas. Sonata en si menor.

Mí/Mi:

  • Pronombre: se acentúa. Ejemplo: Ese pastel es para mí.
  • Adjetivo posesivo, nombre de nota musical: no se acentúa. Ejemplos: Mi madre me llama. Toca un mi en el piano.

Té/Te:

  • Sustantivo (planta o infusión): se acentúa. Ejemplo: Me gusta el té muy cargado.
  • Pronombre, nombre de letra: no se acentúa. Ejemplos: No te reconozco. Me gusta como escribes la te.

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Las vocales nunca deben acentuarse cuando aparezcan como palabras independientes.

La conjunción o cuando aparece entre cifras se venía acentuando por razones de claridad, para no confundirla con el número 0. Actualmente esta norma ha cambiado y ya no se tilda nunca. Tampoco debe tildarse la vocal o si va entre un número y una palabra o si va entre dos palabras.

Ejemplos: Llegaré en 2 o 3 horas. Tomé 1 o 2 helados.

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División de palabras.

32Para marcar la división de una palabra al final de una línea, porque no cabe entera, se utiliza un guión. El guión no debe confundirse con la raya, que es un signo de mayor longitud y con funciones propias y distintas de aquel.

Las palabras se dividen por sílabas, no deben separarse letras de una misma sílaba. Ejemplos: es-tupendo, estu-pendo, estupen-do. No obstante, en las palabras compuestas por otras dos o cuando hay un prefijo en la palabra puede separarse este, aunque el resultado no coincida con la división por sílabas. Ejemplos: des-orden y de-sorden; sub-alterno y su-balterno; mal-interpretar y ma-linterpretar.

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La partición de una palabra debe efectuarse de manera que no quede una vocal aislada al principio o al final de la línea. Ejemplos: ca-noa, no cano-a, ele-mento, no e-lemento. Sí puede dejarse la sílaba que forman ambas al final de la línea si la vocal va precedida de una h. Ejemplos: ha-lago, hu-mano.

En las palabras que contienen diptongos, triptongos o hiatos, las vocales contiguas no pueden separarse, a menos que una de ellas forme parte de un prefijo. Ejemplo: re-unir, anti-aéreo.

Con las palabras que contienen una h intercalada se actúa como si esta letra muda no existiera y se siguen las mismas reglas que para el resto de las palabras. Solo se exceptúa de esta norma aquellas particiones que dieran como resultado combinaciones extrañas. Ejemplos:  desi-nhibición, de-shumanizar.

Las abreviaturas y las siglas nunca se dividen. Sí pueden hacerlo los acrónimos incorporados al léxico. Ejemplos: lá-ser, si-da.

Hay que revisar siempre que los cortes de palabra a final de renglón no resulten escatológicos ni malsonantes.

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QUIEN y QUIÉN

QUIEN es un pronombre relativo que hace referencia siempre a una persona ya mencionada o sobreentendida. Por ejemplo:  La persona de quien te habléConozco a esa mujer con quien tiene parentesco.

Nunca va acompañado de artículo. Su uso viene determinado por un antecedente de persona que se ha mencionado con anterioridad y se quiere evitar su repetición. Ejemplo:  Somos nosotros quienes tenemos que decidir el futuro de nuestro país.

Con antecedente implícito, equivale a “la persona que” o “aquel que”. Se usa cuando no interesa expresar la identidad. Ejemplos: Quien bien te quiere te hará llorar. Quien hace tanto ruido por las noches no me deja dormir.  También se utilizan en este caso el-la, los-las + que.  Ejemplo:  El que hace tanto ruido por las noches no me deja dormir.

Cuando depende de un verbo con negación, equivale a “nadie que”.  Ejemplo:  No hay quien pueda con él.

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QUIÉN es un pronombre interrogativo y exclamativo que se utiliza en oraciones interrogativas y exclamativas sustituyendo a un nombre.

En las oraciones interrogativas se utiliza para preguntar por la identidad de alguien que no se conoce o que no se ha identificado. Ejemplos: ¿Quién es ese chico tan guapo?  ¿Quién viene a cenar?

En las oraciones exclamativas se trata de remarcar la identidad o ponerla en duda.  Ejemplos: ¡Quién te ha visto y quién te ve!  ¡Quién como tú para hacerme feliz!  ¡Quién fuera tú!

En oraciones negativas funciona como predicativo con el significado de “nadie adecuado o autorizado”. Ejemplo:  Él no es quién para decir lo que hay que hacer.

La expresión “Quién sabe se emplea para simplemente compartir una duda , no se espera una respuesta. Suele aparecer con un verbo en futuro. Ejemplo: Quién sabe cuándo acabará la crisis.

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