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Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea.

Acabo de terminar de leer “Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea”, de Annabel Pitcher, y publicado por Círculo de Lectores.

Lo primero que me atrajo de esta novela fue su título tan original, me gustaba. Pero después no me decidía a empezarla porque la historia era triste y dura y yo no estaba en un momento especialmente bueno, hasta que me animó un amigo  y me aseguró que me iba a gustar. ¡Gracias, Javi, tenías toda la razón!

Y efectivamente, me ha encantado. Es un libro delicioso, tierno, fácil de leer y divertido a pesar de todo el inmenso trasfondo que tiene. Una historia con ángel.

Cuenta la historia de una familia con tres hijos: Rose y Jasmine son gemelas, y Jamie es el hermano pequeño y el que nos cuenta la historia de cómo su hermana Rose muere víctima de un atentado islamista en Londres, cuando explotan varias bombas diseminadas por toda la ciudad, y las consecuencias que ello tendrá para todos los protagonistas.

Y empieza el declive de la familia, que se va deteriorando cada vez más. Los padres son incapaces de afrontar el dolor de la pérdida y ni siquiera se ponen de acuerdo sobre qué hacer con los restos de la niña, así que se los reparten. La madre entierra la parte que le ha tocado, y el padre guarda las cenizas de su parte en una urna que coloca en la repisa de la chimenea. Todos los años, en el aniversario de la muerte de la niña, se prepara para esparcirlas en un sitio especial, y todos los años vuelve con ellas a casa derrumbado, incapaz de hacerlo y de despedirse de la niña, a la que trata como si todavía siguiera viva.

El matrimonio se acaba separando. La madre los abandona y se va a vivir con otro hombre. Esta es la obsesión de Jamie, que su madre recapacite y vuelva a quererlos, pero ella se distancia cada vez más. El padre es incapaz de afrontar la situación y se marcha de Londres a vivir con sus hijos al Distrito de los Lagos. Inconsolable, se refugia en el alcohol y deja a los niños prácticamente que se las compongan solos. Son ellos los que tienen que afrontar sus problemas cotidianos sin ayuda de nadie. Jasmine está inmersa en plena adolescencia, tiene problemas con la comida y se tiñe el pelo de rosa, y Jamie no es aceptado por sus nuevos compañeros en el colegio y es atacado repetidamente. Sin embargo, su compañera de pupitre, Sunya, musulmana y víctima también del acoso, será su mayor apoyo, a pesar de sentir que le está fallando a su padre, cuyo lema ha pasado a ser “los musulmanes mataron a mi hija”.

Es Jamie, con diez años, el que nos va contando la historia según la percibe él. Realmente es una historia dura y triste, y que trata sobre multitud de temas espinosos: la desestructura de la familia, los problemas del alcoholismo, la adolescencia, el terrorismo islámico, el acoso escolar, el abandono infantil, el racismo… Pero todo filtrado por los ojos inocentes del protagonista, que se cree un superhéroe, que adora a su gato, que se enamora de Sunya, y que no pierde la esperanza de que algún día recuerden que su hermana Rose está muerta y él no, y que le vuelvan a querer.

Me encantan las novelas narradas por la voz de un niño, para mí tienen una ternura y una inocencia especial que te hace sonreír un montón de veces a lo largo del libro. Es una novela preciosa y yo creo que especial, de lectura fácil y muy amena. Recomendable para todos.

Annabel Pitcher

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El lector de cadáveres

Me ha resultado interesante y muy entretenido este libro, El lector de cadáveres, de Antonio Garrido y publicado por Círculo de Lectores.  A pesar de que es un libro muy largo (591 páginas), su lectura es fácil y el ritmo de la historia, ágil y ameno.

La novela se basa en la vida real de Song Cí, que revolucionó y modernizó el estudio y la investigación forense de su época, introduciendo técnicas que se han mantenido vigentes hasta la actualidad. Se narra, con dosis de ficción, la extraordinaria vida del primer forense de la historia, una gran aventura en la antigua China.

La novela transcurre en la China medieval del s. XIII.  Se inicia la acción cuando el protagonista, Cí, tiene que regresar al pueblo  con su familia, tras la muerte del abuelo, para llevar a cabo los rituales del luto. Allí la vida es dura y sufre los malos tratos de su hermano mayor Lu, el único miembro de la familia que había permanecido en el pueblo y que tiene que acogerlos a su vuelta de la ciudad Lin´an. Su único deseo es poder volver a Lin´an, donde estudiaba y trabajaba para el magistrado Feng, quien lo había acogido como a un hijo y al que ayudaba en la investigación de crímenes y litigios. Animado por Feng, había ya realizado un curso preparatorio de medicina, que le permitía descubrir pruebas de crímenes ocultas en las heridas de la víctima. Sin embargo, a pesar de sus deseos de regresar a la ciudad y continuar con sus estudios, esto se vuelve imposible al caer su padre en desgracia, acusado injustamente de traición.

La aventura comienza cuando Cí, que se encontraba arando los campos con su buey,  descubre una cabeza flotando en el fango. Observa con detenimiento las heridas infligidas y el estado de la cabeza, así como el trapo que tiene metido en la boca, y descubre que es el padre de su novia Cereza.  Busca el resto del cuerpo y lo encuentra cerca del lugar donde estaba la cabeza.  Para investigar este crimen acude al pueblo el juez Feng, con gran alegría de Cí, que quiere regresar con él, pero su padre se niega a ello. Tras una ingeniosa prueba, encuentran culpable del crimen al hermano de Cí, que termina siendo torturado y asesinado. Más adelante, se produce una extraña explosión y un incendio en la casa familiar mientras él estaba ausente, y mueren sus padres. Solo sobrevive su hermana pequeña Tercera, que está gravemente enferma y necesita tomar unas medicinas muy caras, por lo que Cí se ve obligado a cometer todo tipo de bajezas para poder proporcionárselas. Con ella huye del pueblo a la ciudad, acusado injustamente de estafa y robo y perseguido de forma implacable por el alguacil Kao, y comienza un periplo de variadas aventuras con personajes de lo más pintoresco, pícaros y gente sin conciencia hasta llegar a Lin´an, donde sobreviven como pueden, entre grandes penurias y desgracias. Tras la lamentable muerte de su hermana, consigue que le admitan en la Academia Ming, donde continúa con sus estudios y se labra la peligrosa enemistad de su compañero Astucia Gris, que a partir de entonces competirá con él utilizando muy malas artes.

Van apareciendo más cadáveres a medida que avanza la acción, todos con heridas y marcas muy extrañas. La investigación es larga y minuciosa, con sorprendentes resultados. Tras muchas vicisitudes, llega el momento del juicio por los asesinatos, con acusaciones y declaraciones de testigos, hasta llegar al inesperado desenlace.

Resulta muy interesante la descripción de la vida en la China oriental durante  ese momento histórico, bajo el reinado del emperador Ningzong, de la dinastía Tsong. Describe con minuciosidad la vida en la ciudad, en la universidad, las envidias entre los estudiantes para llegar a las magistraturas, los procesos judiciales, las investigaciones de los crímenes…  El protagonista, que sería lo que ahora llamaríamos un forense, empezó a ser conocido como “lector de cadáveres”, pues de la observación detallada de estos podía deducir la solución del crimen. Todo ello con riesgo de su propia vida, ya que ningún crimen podía quedar impune en aquella época, por lo que si no se resolvía, se ejecutaba al investigador.  Se muestra una época donde la vida es muy dura, los malos tratos y las torturas son prácticas normales y cotidianas y donde nadie está a salvo de acusaciones ni de caer en desgracia a los ojos del emperador. Sin embargo, paradójicamente, es un país que carece de ejército y que no posee armas de guerra.

Y Cí va aprendiendo la práctica forense con gran interés y aplicando sus nuevos conocimientos en sus investigaciones, luchando por hacerse un hueco entre los funcionarios del Emperador.   Como explica el autor en la novela:

… Cí aprendió a distinguir las heridas accidentales de las producidas con el ánimo de matar; a discernir entre los cortes producidos por las hachas de los causados por dagas, cuchillos de cocina, machetes o espadas; a diferenciar un ahorcamiento de un suidicio; a advertir que, dado que la cantidad de ponzoña ingerida en un suicidio siempre era menor que la empleada en un asesinato, un mismo veneno producía efectos distintos dependiendo de quién lo hubiera suministrado. Descubrió que los procedimientos empleados para asesinar solían ser burdos  e instintivos cuando los motivos obedecían a los celos, el arrebato o la disputa inesperada, pero que incrementaban su sofisticación y su astucia si procedían de la obsesión y la premeditación.

Es una novela muy bien documentada, tal y como explica el autor al final del libro. Muy interesante, ágil y amena, tanto como relato histórico, como en la parte de la investigación y en la del juicio.  Sin duda, recomendable.

Mi planta de naranja lima

Tenía muchas ganas de leer este libro, no solo porque me encantó el título, sino también  porque últimamente había oído hablar muchísimo de él. Así que según lo recibí en casa, me lo leí de un tirón en una tarde.

Mi planta de naranja lima, de la editorial Círculo de Lectores, está escrito por el autor brasileño José Mauro de Vasconcelos, y, según dicen, tiene mucho de autobiográfico.

Su protagonista, Zezé, nos cuenta su historia desde su tierno e infantil punto de vista. Es uno de los numerosos miembros de una familia pobre que vive en un barrio desfavorecido de Río de Janeiro.  Su padre está en paro, su madre está siempre fuera de casa, trabajando, y regresa molida por la noche, tiene un montón de hermanos, y cada uno se encarga de cuidar al que le sigue. Así, él soporta con naturalidad las palizas que le dan sus hermanos mayores, pero siente una inmensa ternura por su hermano pequeño Luis, al que le toca cuidar y proteger. Es un niño travieso y listo, que recibe una tunda detrás de otra, a veces merecidas y otras veces no.  En su casa es un trasto travieso, en el colegio es un niño aplicado y querido por su maestra. Y sin embargo, Zezé, que no tiene más que cinco años, ve la vida, la violencia y la miseria que le rodean con una inocencia que conmueve, y vive en un mundo mágico de fantasías e ilusiones donde sueña con ser poeta y usar corbata de lazo.

La novela comienza cuando toda la familia se tiene que mudar de casa, ya que no pueden pagar el alquiler de la vivienda actual. En el jardín de la nueva casa hay un arbolito minúsculo de naranja lima, que será el compañero y amigo de Zezé, su confidente, donde busca refugio entre sus ramas y al que le confía todo lo que le pasa y las injusticias que  se cometen con él.  A él le cuenta sus relaciones con sus hermanos, con sus vecinos, sus invenciones, y, sobre todo, el amor que siente por el Portuga, un hombretón que se preocupa por él y al que termina considerando como si fuera su padre.

A lo largo de la novela, vemos cómo esta magia infantil se va diluyendo por los golpes y las desilusiones recibidas (Zezé queda desolado cuando no recibe ningún regalo por Navidad).  Se incorpora a la escuela antes de tiempo, colabora al sustento familiar limpiando zapatos y canta con un músico ambulante. Y así Zezé va dejando de ser el niño soñador  que era para convertirse en adulto.

El libro fue publicado por primera vez en 1968 y ya entonces tuvo un enorme éxito. Ahora se ha vuelto a editar nuevamente.  También se han realizado varias versiones cinematográficas de esta historia y es lectura obligada en algunos institutos brasileños.

Resumiendo, es un libro de lectura rápida y fácil, pero que, tras la ternura y gracia que destilan las palabras de Zezé, se esconde una realidad terrible de pobreza, deseperanza y violencia. En este sentido, es muy expresivo el subtítulo del libro: Historia de un niño que un día descubrió el dolor…

A mí me ha dejado triste.

La delicadeza

La delicadeza, del autor francés David Foenkinos, y publicada por Círculo de Lectores, ha obtenido un montón de premios literarios y ha sido nominada al Premio Goncourt, al Médicis y al Fémina, entre otros. Y es que esta sencilla historia, divertida y trágica a la vez, ha llegado al corazón de un montón de lectores que disfrutan con pequeñas historias tiernas y elegantes, como las de Anna Gavalda o Muriel Barbery. ¿Casualidad que todos estos autores sean franceses? No lo sé, pero París es un elemento que está muy presente en la novela.

Es esta una historia cotidiana, sencilla y hermosa. Es, como su propio nombre indica, delicada y sutil. No cuenta grandes aventuras ni espectaculares misterios, sino que trata sobre la existencia sencilla, sobre la magia de la vida y sobre la posibilidad de que, a la vuelta de la esquina, cualquier cosa pueda llegar a ser posible, si estamos atentos a los pequeños detalles que dan color y esperanza a nuestra existencia. Para mí, ha sido la novela ideal para leer una tarde lluviosa, tumbada en el sofá y tapada con una manta, pasando un rato muy agradable y terminando con una sonrisa en la cara.

Nathalie conoce por azar a Françoise, toman algo juntos, se gustan, se van descubriendo, se hacen novios, se casan… El trabaja, ella estudia. Es una vida sencilla, con sus pequeños placeres y alegrías. Ella termina sus estudios, empieza a trabajar en una empresa sueca,  se relaciona con su jefe, con sus nuevos compañeros… Y así va pasando la vida, lenta y placenteramente, hasta que inesperadamente Nathalie pierde a su marido y se ve hundida en un oscuro pozo de dolor. ¿Cómo va a poder recuperarse de algo así? Imposible. Su vida ha quedado detenida, rota, todos los pequeños detalles que la rodean le traen recuerdos de su amor perdido. Al fin, reune fuerzas para refugiarse en su trabajo, rehuyendo a amigos y familiares, intentando pasar así un duelo que ella cree sin fin. Pero, muy poco a poco, se va dando cuenta de la gente que la rodea, de pequeños momentos mágicos, de la ternura con  que la trata un compañero, y con esos pequeños detalles, la vida inevitablemente vuelve a tener color.

David de Foenkinos, junto con su hermano Stéphane, está preparando ya la adaptación de la novela al cine, y la protagonista será (¿cómo no?) Audrey Tatou. Y yo no sé si será porque el papel le va como anillo al dedo o por sugestión mía, pero mientras leía la novela, la protagonista ya tenía la cara de dicha actriz. Es más, incluso la manera sencilla y tierna de narrar los hechos, el ir intercalando pequeños detalles como pausas en la historia (frases que pudo decir François antes de ir a correr, ingredientes del risotto de espárragos, ejemplos de dichos ridículos que a la gente le encanta repetir…), me  recuerda mucho la manera en que se explicaba el narrador de Amelie.

Un último comentario. ¡Me encanta la cubierta del libro! ¿No os acordáis de los caramelos Pez que tomábamos de pequeños?