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Locuciones y modismos

Existen grupos de palabras que constituyen unidades léxicas con significado propio distinto del significado individual de las palabras que lo forman.

Estas unidades léxicas pueden ser de dos clases:

Locuciones:  Son grupos de palabras que desempeñan la misma función y expresan el mismo significado que otras determinadas palabras aisladas: una preposición, una conjunción, un adverbio…

Ejemplos: Habló a destiempo,  en vez de Habló intempestivamente La obra se suspendió a causa del mal tiempo, en vez de La obra se suspendió por el mal tiempo. Hice mucho a fin de mejorar, en vez de Hice mucho para mejorar.

Se distinguen varios tipos según su funcionamiento gramatical:

  1. Adjetiva. La que equivale a un adjetivo y funciona como tal: una mujer de bandera, una verdad como un templo.
  2. Adverbial. La que equivale a un adverbio y funciona como tal: Todo salió a las mil maravillas; Apareció de repente.
  3. Conjuntiva. La que funciona como conjunción: así que, por más que, a pesar de.
  4. Determinativa. La que funciona como adjetivo determinativo: algún que otro cigarrillo.
  5. Nominal. La que equivale a un sustantivo y funciona como tal: brazo de gitano (‘pastel de forma cilíndrica’), ojo de buey (‘ventana circular’).
  6. Preposicional. La que funciona como y sustituye a una preposición: acerca de, con vistas a, junto a, a pesar de.
  7. Pronominal. La que equivale a un pronombre y funciona como tal: alguno que otro, cada uno.
  8. Verbal. La que equivale a un verbo y funciona como tal: echar de menos, caer en la cuenta, hacer caso, llevar a cabo.

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Modismos:  Son frases hechas que se emplean con sentido figurado. Los modismos son fórmulas fijas en las que no es posible sustituir una palabra por otra. No podemos, por ejemplo, decir Me sabe a mucho en lugar de Me sabe a poco.

Ejemplos: Lo que ha hecho pasa de castaño oscuro (Lo que ha hecho excede de los límites razonables).  Juan se está quedando en el chasis (Juan está adelgazando mucho).

El modismo podría confundirse con un refrán, pero se distinguen en tres aspectos:

  • El refrán tiene un sentido pedagógico, tiende a educar.
  • El refrán suele tener rima, que refuerza el aprendizaje, la memorización y el recuerdo
  • El refrán no suele conjugarse, mientras que el modismo sí. Por ejemplo: No veo tres en un burro; no ves tres en un burro

Sin embargo, un modismo no educa, no tiene esa intención. Describe una situación, un rasgo de personalidad y nada más.

Si queremos buscar una locución o un modismo en el diccionario, debemos hacerlo por el primer sustantivo que forme parte de la expresión. Si esta no contiene sustantivos, debe buscarse por el primer verbo y, si tampoco hubiese verbo, por el primer adjetivo. En el caso de que no hubiese adjetivos, ha de buscarse por el primer pronombre y si tampoco hubiese, por el primer adverbio. Ejemplos: caza de brujas aparecerá por el sustantivo caza; hacer de menos, por el verbo hacer; a tontas y a locas, por el adjetivo tonto

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La coma

La coma (,) es un signo ortográfico de puntuación que se utiliza para separar  elementos de una frase y marca una pausa breve en el interior de un enunciado.

¿Cuándo hay que emplear la coma? En todos estos supuestos:

  • ENUMERACIONES:  Se emplea la coma para separar los miembros de una enumeración que no van unidos por y, ni, o.  Ejemplo:  Comeremos sopa, carne, ensalada y postre.

  • ELEMENTOS DE ENLACE:  Se utiliza la coma delante de enlaces como pero, sino que, ya que, puesto que, así que...  Ejemplos:  No me apetece, pero tengo que hacerlo.  Iré esta mañana, así que espérame en tu casa.

  • EXPRESIONES CIRCUNSTANCIALES ANTEPUESTAS:  Se emplea coma  cuando se sitúan al principio de la oración expresiones largas de carácter circunstancial.  Ejemplo:  Cuando me llames, iré  inmediatamente.  En cuando nos enteramos, llamamos por teléfono.  Antes de que sea demasiado tarde, recoge el paquete.

  • LOCUCIONES E INCISOS:  Para aislar locuciones como es decir, por tanto, por último, en efecto; para delimitar un inciso, una aclaración o ampliación que se inserta en el discurso; y cuando nos dirigimos a nuestro interlocutor por su nombre o por un apelativo.  Ejemplos:  Llámame el próximo lunes, es decir, el día 24.  Me dijo que era largo y, en efecto, lo era.  La obra, una de las más largas, terminó a las 12.  Juan, mi hermano más pequeño, vive en Madrid.  Tráeme el libro, mamá. Elena, llámame cuando puedas.

  • OMISIONES DEL VERBO:  También se emplea la coma para señalar en una oración la omisión de una forma verbal.  Ejemplos: Yo cogí el sombrero azúl y tú, el rojo.  Marisa fue al cine; tú, al teatro.

Es importante saber dónde colocar la coma  porque el sentido de la frase puede cambiar totalmente según la hayamos puesto en un lugar u otro. Todavía recuerdo el ejemplo que nos ponían en el colegio:
Señor, muerto está, tarde llegamos.

Señor muerto, esta tarde llegamos.