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El caudal léxico (I). Léxico heredado.

El caudal léxico es el conjunto de palabras que una lengua pone a disposición de sus hablantes.

Teóricamente este caudal léxico está recogido en los diccionarios. Sin embargo, estos son únicamente recopilatorios parciales de las voces de un idioma, pues ninguno recoge la totalidad de las palabras que se han usado alguna vez.

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Hay que tener en cuenta que el caudal léxico no es absolutamente común para todos los hablantes de esa lengua, ni es fijo e inmutable. Aunque el léxico común a todos los hispanoparlantes es muy amplio, hay una buena parte del vocabulario de cada hablante que puede no ser conocida por otro hablante diferente.

Por otro lado, desde los tiempos de formación de la lengua castellana han aparecido multitud de vocablos nuevos, otros han caído en desuso o han desaparecido y otros muchos han experimentado cambios de forma o de significado.

El estudio de la historia de las palabras permite clasificarlas según su origen. Podemos así distinguir entre léxico heredado y léxico ampliado.

1.- LÉXICO HEREDADO.

El castellano es una lengua derivada del latín. La mayor parte de las palabras que utilizamos provienen de voces latinas que han evolucionado a través de los siglos. Estas son las palabras patrimoniales, presentes en nuestra lengua desde su inicio. No todas tienen un origen directamente latino, ya que el latín hablado ya había incorporado algunas voces procedentes de otras lenguas con las que convivía, como el griego o las lenguas germánicas. También incorporó algunos términos de las lenguas que se hablaban en la península ibérica antes de la llegada de los romanos.

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Todo este léxico constituye la herencia que pasó del latín al castellano. Durante este proceso, a lo largo de los siglos, las palabras patrimoniales han evolucionado considerablemente, lo que hace que en muchas ocasiones estén ya muy alejadas de su forma latina. Sin embargo, por diversas razones, hay ciertas palabras heredadas que conservan una forma más próxima a la que tenían en latín, bien por tratarse entonces de palabras de uso exclusivamente culto o ligadas a la actividad de la Iglesia. Se distingue entonces entre:

  • cultismos: vocablos cuya evolución se detuvo en una forma muy próxima al latín. Ejemplos: gloria (del latín gloriam), caridad (de caritatem) o espíritu (de spiritum). También se denominan cultismos las palabras procedentes del latín o del griego que el castellano adoptó en algún momento posterior, una vez ya constituido como lengua. Ejemplos: límpido o perífrasis. Hay, pues, dos tipos de cultismos: las palabras patrimoniales de evolución detenida y los préstamos tomados del latín y del griego.
  • doblete: Se habla de doblete cuando existe un cultismo y una palabra patrimonial procedentes de una misma fuente. Ejemplo: colocar y colgar proceden ambos de colocare.
  • semicultismos: palabras que han tenido algunos cambios, pero no han completado del todo su evolución fonética. Ejemplos: milagro (de miraculum, que debería haber dado en mirajo) o siglo (de saeculum, que habría derivado en sejo).

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33 razones para leer

Desde que estábamos en la escuela hemos oido que el arte de escribir  está íntimamente relacionado con el amor a la lectura. Leemos y no solo disfrutamos con ello, sino que aprendemos a expresarnos, aumentamos nuestro vocabulario, nos fijamos en la ortografía… La lectura nos aporta conocimientos,  experiencias,  sensaciones,  emociones… ¡Hay tantos  motivos para leer y encontramos tanta felicidad en ello!

Os dejo esta “serie de razones” que me pasó una amiga, y que me encantó cuando lo leí.

33  RAZONES PARA LEER

Para vivir más

Para detener el tiempo

Para saber que estamos vivos

Para saber que no estamos solos

Para saber

Para aprender

Para aprender a pensar

Para descubrir el mundo

Para conocer otros mundos

Para conocer a los otros

Para conocernos a nosotros mismos

Para compartir un legado común

Para crear un mundo propio

Para reir

Para llorar

Para consolarnos

Para desterrar la melancolía

Para ser lo que no somos

Para no ser lo que somos

Para dudar

Para negar

Para afirmar

Para huir del ruido

Para combatir la fealdad

Para refugiarnos

Para evadirnos

Para imaginar

Para explorar

Para jugar

Para pasarlo bien

Para soñar

Para crecer

Victoria Fernández

Directora de la revista CLIJ

¿Se os ocurre alguna otra razón? ¿Cuál añadiríais vosotros?